Todos estos otoños viendo rojos atardeceres, sintiendo éxtasis sin hacer nada, sin estupefacientes, sin ninguna ambición, ninguna prisa, simplemente respirando aire puro cerca del mar, obsequiado de bohemios tonos grises en el cielo, y castigado por ese bochorno -como hoy-, ese viento constante (en invierno tan gélido). Menuda y fina llovizna y fuertes tormentas apoteósicas de casi cinco minutos. Este periférico lugar me da tanto en este sentido que apenas me planteo encontrar el cuento del pensamiento universal. Ir a la Villa por excelencia a echar raíces podría darme algo más que salidas profesionales o amistades de ensueño con personas super cosmopolita que sobreseguro allí abundan más que aquí. También podría quitarme aquella tranquilidad periférico-sureña. Sin embargo, no necesito dinero para ser feliz. Ni coche.
"No necesito dinero para ser feliz. Ni coche". Esas fueron sus últimas palabras antes de buscar un curro de mierda, y a disgusto, para poder seguir manteniendo en coherencia práctica dicha frase.
Terminar este año y tirar al grado de Contabilidad y Finanzas a la par del Inglés en la Escuela de Idiomas. Acabar y hacer un Postgrado o pegarme un tiro si no tengo pasta. No sé, no lo veo tan claro. ¿Cree alguien más en la "autodidáctica"? Me huelo aquello de los máster y postgrados a titulito para engordar el curriculum y sentirse ultra admirado en reputación. Sólo puedo olerlo, porque desde luego no estoy bien informado y no lo he probado, pero como tantos supertitulados agobiados, admirables y, al mismo tiempo,vacíos y deprimidos en su interior más sincero, resignados al sacrificio tanto de su imaginación como de rechazar sueños y devoción (por tanto obligarse, no pudieron alcanzar el éxtasis de la devoción que supone formarse constantemente de forma consciente y voluntaria), pues así no quiero acabar ni de lejos.
Molaría mucho trabajar de algo sencillo, básico y tener un sustento para cultivarse intelectualmente a la manera y tiempo que cada cual gustase, por puro placer. Me da rabia que si no tienes el titulito no te quieran cuando puedes saber diez veces más inglés del que exigen porque viajas mucho o conoces gente de fuera y te comunicas con dicho idioma a menudo. Supongo que no es el mejor ejemplo.
Luego vienen los chistes. Como quiero un sustento mínimo para la autosuficiencia, echo el curriculum en todas esas empresas comerciales, de ropa y franquicias de comida rápida típicas donde esperas que te contraten porque no te pueden exigir mucho titulín. Pues te topas con que tienes gente delante de ti, que lleva en la bolsa de empleo años de espera. No hablo de gente cualquiera con la ESO o poco más, no. Hablo de personas licenciadas, doctorados, de ingenieros y potenciales maestros, entre otros muchos, algunos enormemente formados, con mejores notas, y sin trabajo de su especialidad. ¿Y yo, que busco eso, un respiro de dinero para seguir con mi pompa, tengo que competir con esos "monstruos ultra-formados"? Pues menudo éxito. Ya me han rechazado tras dos super entrevistas de trabajo en dos "mega trabajos ultra cualificados" (cajero y becario administrativo) y me he comido un roscón de reyes. ¿Qué me queda entonces, petar el curriculum metiendo en la cabeza conceptos porque sí para conseguir el puto título? ¿No se dan cuenta que muchos lo hacemos porque no tenemos otra elección? ¿Y todos esos exámenes para trabajar de CAJERO o ADMINISTRATIVO? ¡De puta madre!
A veces me veo viejo, seco, tristón, con deudas y un piso pobruno. Viejo por estudiar con poca gana y tanta presión, repitiendo mil veces; hastiada la conciencia y reputación pues se me exige algo de una forma y para un tiempo determinados y no lo cumplo sino a mi ritmo voluntario y benévolo placer por saber y conocer más y más. Seco por la absorción del trabajo basura para seguir con esta pena de vida con que sueño. Tristón por estos escritos tan poco esperanzadores y menos ambiciosos, que seguiría escribiendo con quejas a diario contra el sistema, la enseñanza, menos por mí mismo o hasta contra mi integridad, sema de mi pensamiento pesimista. Deudas para poder pagarme el postgrado, el máster, y el incremento del precio por asignatura suspensa, así como -en el mejor de los casos- para el mejor MBA, en Chicago. En este último caso, podría cumplir ya los 50 años...porque antes no sé de donde sacaría dinero para carnet de coche, coche, gasolina, piso (arrendamiento o leasing o compra directa), y titulaciones.
En esa tristeza conspiraría contra la sociedad y su ritmo frenético; contra la innovación tecnológica diaria y la destrucción masiva del medio ambiente, así como la saturación mental de la gente super titulada, pero sin tiempo para saber algo más sobre todo lo que le rodea. Personas que solo sabrían vender, - oye, eso sí, vender como uno sueña con que se le venda-, construir, organizar o contabilizar...¡yo qué sé! todo cercano a la perfecta especialización. Me pregunto si Adam Smith pudiera resucitar y ver el fruto de su estudiada siembra, cuánto ha evolucionado todo a su favor con la ferviente división del trabajo y escrupulosa especialización profesional que sigue creciendo más y más (como la codicia y la ambición de muchos), sin límites. Tras él, vendrían otros tantos autores que directamente convierten en máquinas a las personas y con brillante maquillaje del punto de vista "recursos humanos" procurarían ocultarlo.
En lo cierto o no, la verdad es que hoy, por mi ignorancia o por desconocimiento o por mala experiencia -quiero pensar- uno puede ver las cosas así como yo las veo. Espero que conforme siga estudiando vaya escribiendo entradas rectificando todos estos escritos pesimistas. Todavía creo en la conspiración del "buen empresario", o el "empresario humano" que revolucione el mundillo de la economía y lo dote de veracidad y confianza, cosa que hoy, veo prácticamente quimérica. Los rumores que corren entre las ciudades de corrupción y cracks bursátiles, crisis financieras de titulización y especulación del inmovilizado intangible, así como del tangible hacen muy complicado conseguir ese nivel de civilización empresarial humanística.
Yo tengo fe. ¿Tú tienes fe? Te diré lo que sé: nada que hacer sin tener fe.
Yo tengo fe. ¿Tú tienes fe? Te diré lo que sé: se lo creen pero no tienen fe.
jueves, 7 de octubre de 2010
viernes, 10 de septiembre de 2010
Lois Stone Steel
Qué bonito es soñar. Se me encoge el alma al pensar lo que desearía que pasara como yo preferiría que pasase. Una maravilla. Sin duda, es lo único que me hace feliz, hoy, junto con los míos. Lo que me da aliento para sonreír cuando la realidad me exige otras labores, a veces, más importantes que la de soñar, cuando no siempre.
Afirmando semejante sentencia, queda en evidencia el consiguiente axioma: la tristeza. La melancolía empalagosa; el espesor, efectos parecidos a los del hachís, pero del originado en el mismo cerebro. Metástasis total de los sueños, los cuales te refrenan y te exigen una manera de conseguirlos, un camino (distinto a los que hoy en la vida existen para llegar a él), esa cerradura la cual sin llave exacta que la abra es disuelta por la ola de esta orilla, desvaneciendo consigo el castillo de arena.
Unos dicen que no. Los sueños son empresas que han de llevarse a cabo con paciencia, con todo lo que haga falta; antes de morir, deberán haber tenido lugar. Que tienes que esforzarte mucho y sacrificarte. Rechazarás caminos de otros sueños menos relevantes para conseguir el que antes ansías. La recompensa merece la pena. Que nunca podrás desconcentrarte, mucho menos caer en la tentación de descansar, por debilidad. Son de acero, son de piedra. Sus responsabilidades siempre están al día para ir de la mano de sus sueños y poder recrearlos en el primer parque que tengan la oportunidad de encontrar. Se lo merecen.
Miopía. Necesito algo ajeno a mi cuerpo para ver. Sin ello puedo ver, aunque de forma borrosa, nada nítida. Si rechazase ver con lo que no es natural mío, tengo que reconocer que me encontraría fuera de mi etnia, solo. No obstante, sería libre de hacerlo, igualmente, con las privaciones que ello daría lugar.
Es en ese tipo de soledad donde me veo a veces. Hasta cuando estoy con los de siempre, los míos, empiezo a sentirme lejos de ellos, en otra onda; la pieza de puzle que con el paso del tiempo se nota como cuesta más encajarla con las demás. Se sorprenden de ver una personalidad continuamente cambiante y les cuesta aún más aceptarlo, respetarlo. "Si tú siempre habías sido...habías pensado...habías dicho...". Había cambiado. Sigo cambiando.
Quizás fueron las ruinas que dejé detrás, por eso no le temo al fuego pero sí a las cenizas...
Hasta que me harto. Vuelve esa consciencia que me hace entrever que el sentir soledad es vecino cercano del egocentrismo, y encuentro que no, que no vivo solo aunque así se vea desde tan alto en mi nube. Ya en la plaza, me sumo a los de piedra y acero, llegando a ser uno más. Un híbrido, de sueños y metal, que quiere ver todo más fácil, más tranquilo, más abierto, más correcto, más claro, más humano, más filantropía, más corazón, más razón, más tolerancia, más despacio, más solidaridad, más buena fe, más sabiduría, más paciencia, más confianza. Más.
Un todo más justo alejado del conformismo convencional, precedido de un empujón. Tan solo un empujón. Pues de lo que antes era, no dejo de ser. Esa timidez niña, esa inseguridad escéptica. Dí dos pasos atrás y no, aún no he dado el paso adelante. Desde luego, no será por carrerilla...
Entonces, robo de su fruto y, de nuevo, vuelvo a mi mundo de ensueño.
Afirmando semejante sentencia, queda en evidencia el consiguiente axioma: la tristeza. La melancolía empalagosa; el espesor, efectos parecidos a los del hachís, pero del originado en el mismo cerebro. Metástasis total de los sueños, los cuales te refrenan y te exigen una manera de conseguirlos, un camino (distinto a los que hoy en la vida existen para llegar a él), esa cerradura la cual sin llave exacta que la abra es disuelta por la ola de esta orilla, desvaneciendo consigo el castillo de arena.
Unos dicen que no. Los sueños son empresas que han de llevarse a cabo con paciencia, con todo lo que haga falta; antes de morir, deberán haber tenido lugar. Que tienes que esforzarte mucho y sacrificarte. Rechazarás caminos de otros sueños menos relevantes para conseguir el que antes ansías. La recompensa merece la pena. Que nunca podrás desconcentrarte, mucho menos caer en la tentación de descansar, por debilidad. Son de acero, son de piedra. Sus responsabilidades siempre están al día para ir de la mano de sus sueños y poder recrearlos en el primer parque que tengan la oportunidad de encontrar. Se lo merecen.
Miopía. Necesito algo ajeno a mi cuerpo para ver. Sin ello puedo ver, aunque de forma borrosa, nada nítida. Si rechazase ver con lo que no es natural mío, tengo que reconocer que me encontraría fuera de mi etnia, solo. No obstante, sería libre de hacerlo, igualmente, con las privaciones que ello daría lugar.
Es en ese tipo de soledad donde me veo a veces. Hasta cuando estoy con los de siempre, los míos, empiezo a sentirme lejos de ellos, en otra onda; la pieza de puzle que con el paso del tiempo se nota como cuesta más encajarla con las demás. Se sorprenden de ver una personalidad continuamente cambiante y les cuesta aún más aceptarlo, respetarlo. "Si tú siempre habías sido...habías pensado...habías dicho...". Había cambiado. Sigo cambiando.
Quizás fueron las ruinas que dejé detrás, por eso no le temo al fuego pero sí a las cenizas...
Hasta que me harto. Vuelve esa consciencia que me hace entrever que el sentir soledad es vecino cercano del egocentrismo, y encuentro que no, que no vivo solo aunque así se vea desde tan alto en mi nube. Ya en la plaza, me sumo a los de piedra y acero, llegando a ser uno más. Un híbrido, de sueños y metal, que quiere ver todo más fácil, más tranquilo, más abierto, más correcto, más claro, más humano, más filantropía, más corazón, más razón, más tolerancia, más despacio, más solidaridad, más buena fe, más sabiduría, más paciencia, más confianza. Más.
Un todo más justo alejado del conformismo convencional, precedido de un empujón. Tan solo un empujón. Pues de lo que antes era, no dejo de ser. Esa timidez niña, esa inseguridad escéptica. Dí dos pasos atrás y no, aún no he dado el paso adelante. Desde luego, no será por carrerilla...
Entonces, robo de su fruto y, de nuevo, vuelvo a mi mundo de ensueño.
domingo, 15 de agosto de 2010
Sonrisa melancohólica
Sentado, mirando el paisaje mientras me iba alejando cada vez más de una de las más recomendables vivencias que uno puede tener, embotado en la resaca de la noche anterior (no tan efusiva como hubiera gustado), fui visionando las imágenes del fin de semana, sintiendo la impotencia de no poder alargarlo más.
La sensación de no haber sido lo idealmente extravertido, y haber aprisionado afecto por falta de confianza ante esas dos grandes personas (tal vez ante mí mismo) con que me reencontré no dejaba de embriagarme. La puta melancolía que uno no sabe como puede empañar tanto los sentidos ahora.
O la de saber a ciencia cierta, que hay posibilidades de que la persona que tienes frente a ti sienta lo que crees sientes tú, y no interpretar a penas un indicio que corrobore tal deducción. Bloqueo que te refrena y limita el que tú puedas demostrar lo que sientes.
Un beso, un abrazo, un hasta la próxima. Nada. Tan solo un juego de miradas y gestos que te llevan a recuerdos, los cuales te transportan, a su vez, explícitos sentimientos de aquellos brillantes años. Con la peculiaridad de que es ahora cuando está ocurriendo todo. Como si se tratase de una cámara química de sensaciones ultracongeladas que cuando te lo propones consigues liberar no sin una estruendosa sorpresa.
Pero, ¿somos la misma cosa? Al fin y al cabo son impresiones de un tiempo que pasó, de un cuerpo que creció y una experiencia que se multiplicó. De un estado de ánimo muy similar aunque con marcas del periodo en que desaparecimos de la vida de cada uno que nos caracterizan y diferencian con respecto a entonces.
Así, solo puedo estar seguro de lo que yo sentí y siento. Del resto, son solo conjeturas, ¿debería tener fe en ellas? El tiempo presente y futuro en que sigamos separados ayudará a comprobar de qué material están hechas estas conjeturas y esclarecer si, de nuevo, fui yo el único que sintió algo o no. Aunque serviría de bien poco saber que sentimos algo si no lo demostramos. Cuesta tanto...Pero, ¿POR QUÉ?
Suficiente. Mantendré el recuerdo decorado con un robusto, barroco y dorado marco hasta que tenga motivos para cansarme de él. Mas, aunque sonrientes y felices sensaciones, demasiado borracho de melancolía, no creo aguante demasiado.
El tiempo pone a cada uno en su lugar.
La sensación de no haber sido lo idealmente extravertido, y haber aprisionado afecto por falta de confianza ante esas dos grandes personas (tal vez ante mí mismo) con que me reencontré no dejaba de embriagarme. La puta melancolía que uno no sabe como puede empañar tanto los sentidos ahora.
O la de saber a ciencia cierta, que hay posibilidades de que la persona que tienes frente a ti sienta lo que crees sientes tú, y no interpretar a penas un indicio que corrobore tal deducción. Bloqueo que te refrena y limita el que tú puedas demostrar lo que sientes.
Un beso, un abrazo, un hasta la próxima. Nada. Tan solo un juego de miradas y gestos que te llevan a recuerdos, los cuales te transportan, a su vez, explícitos sentimientos de aquellos brillantes años. Con la peculiaridad de que es ahora cuando está ocurriendo todo. Como si se tratase de una cámara química de sensaciones ultracongeladas que cuando te lo propones consigues liberar no sin una estruendosa sorpresa.
Pero, ¿somos la misma cosa? Al fin y al cabo son impresiones de un tiempo que pasó, de un cuerpo que creció y una experiencia que se multiplicó. De un estado de ánimo muy similar aunque con marcas del periodo en que desaparecimos de la vida de cada uno que nos caracterizan y diferencian con respecto a entonces.
Así, solo puedo estar seguro de lo que yo sentí y siento. Del resto, son solo conjeturas, ¿debería tener fe en ellas? El tiempo presente y futuro en que sigamos separados ayudará a comprobar de qué material están hechas estas conjeturas y esclarecer si, de nuevo, fui yo el único que sintió algo o no. Aunque serviría de bien poco saber que sentimos algo si no lo demostramos. Cuesta tanto...Pero, ¿POR QUÉ?
Suficiente. Mantendré el recuerdo decorado con un robusto, barroco y dorado marco hasta que tenga motivos para cansarme de él. Mas, aunque sonrientes y felices sensaciones, demasiado borracho de melancolía, no creo aguante demasiado.
El tiempo pone a cada uno en su lugar.
lunes, 5 de julio de 2010
Entorno actual
Almería lleva un par de años indecisa. En los inviernos a penas defrauda, y nos cautiva con su clima moderado, con esporádicas lluvias, llovizna más bien. A veces llueve con rabia, sí (yo en su lugar también lo haría) pero no es característico de aquí. La gota fría, tal vez sí es más asidua, pero no llega a causar pánico (por ahora). Con su vendaval nos hace suyos sin necesitar de empadronamiento ni de leyes, nos ata con sus rachas al andar y nos cala con su humedad hasta los huesos. El cabello planchado de ellas no lo pasa especialmente bien. Parece una fémina, Ella, que con su envidia y competitividad natural por las de su género, utiliza todas sus mañas para hacerlas sentir inferiores a su magna belleza. Magna fealdad, me temo, demasiado fácil de superar, que conforma el círculo vicioso de lucha permanente entre ambas partes, sin dejar nunca a ellas en paz por sus frecuentes ventiscas de tierra (las mismas que me empujan a escribir). Éstas son más propias de verano.
Cuando llegué aquí, los veranos eran más suaves, más dulces. Sol estándar y viento menudo, los días buenos, con temperaturas a las que uno se podía adaptar fácilmente. En estos siete u ocho años, creo que prácticamente en todos ellos ha habido semanas de viento con arenisca por el que cada día mi escritorio estaba (y está) tan sucio como si no lo hubiera limpiado en un año. Por ello, lo de hoy no es nada especial. Lo que está ocurriendo en los últimos años es que la temperatura se está colmando demasiado alta. Como si Almería quisiera ahora colgar en el perchero el admirado clima mediterráneo semidesértico y comprarse en las rebajas un arrogante y chillón vestido continental.
A pesar de que en el resto de las ciudades andaluzas de interior también estén notando la creciente intensidad de las temperaturas estacionales, no es lo mismo. Viví en Linares trece años, y allí era habitual que los veranos fueran imitaciones de las descripciones bíblicas del infiero, o que en invierno estuviera todo inundado y con un frío polar, si bien es cierto, nunca llegaba a nevar. Claro, en Almería un verano adecuado (para mí), sería de 30º - 35º al medio día, y un buen descenso por la tarde, hasta enamorar con su fresco por la noche, situación que se ha repetido bastante mientras he vivido aquí. Sin embargo, este mes de julio, tanto este año como el anterior, está caldeándose más de lo ideal. Pasar de 35º a 38º - 40º, puede parecer poco, pero se nota. A ver quien se pone a estudiar por la mañana, con un calor de tres pares de narices, o quién hace deporte. Por supuesto, todo se hace, y supongo que lo hará la mayoría. Pero yo, sin coche, veo Almería desde una óptica muy crítica, porque siempre ha tenido poco atractivo para andar y ahora el fiero clima le resta aun más.
Este pueblo en crecimiento (de invernaderos, y edificios sin habitar, sobre todo), provoca asco con sus callejas y empinadas avenidas, cuidando algo más el Casco Antiguo, Paseo, Rambla y tal vez alrededores. Mis alrededores, mi barrio, que no es inhóspito (de hecho el bloque donde vivo es relativamente nuevo) sí que se muestra un tanto aislado del otro lado de la ciudad (la parte más cosmopolita, me arriesgo a decir) aunque la playa sí queda más cerca. Las maravillosas vías del tren parten en dos Almería. La fabulosa Estación Intermodal está en un lugar estratégico, y podríamos decir que hasta céntrico. Sin embargo, hay un pequeño problema de que ésta se instalase con tanto ingenio (tened en cuenta que no soy arquitecto, ni ingeriero de caminos, ni nada por el estilo) pero creo que en la construcción inicial se pudieron soterrar las vías, brillando la Estación tanto como ahora, y sin el defecto que quiero expresar. Las vías se hicieron a cara perro sin soterrar, y para evitar accidentes, las aislaron con dos muros (que te puedes saltar con cuidado, si quieres ahorrarte un paseo poco motivador) los cuales se extienden unos kilómetros, suficientes para resultar insultantes a los que vivimos cerca. Esto se llevó a cabo hace mucho tiempo, cuando Almería era una micra de lo que hoy es, y menos de lo que potencialmente será mañana. Nadie pensó en la posible expansión (o nadie lo quiso estudiar) y hoy, está todo incorporado a mitad de la ciudad, polígono industrial incluido. Aquéllos, con su rebosante generosidad, crearon dos puentes que atraviesan por encima las vías (os aconsejo que probéis a ir andando por ellos a menudo, porque si lo hacéis esporádicamente seguiríais sin comprenderme), uno que te deja al lado de la Estación y el otro que te adelanta un tramo en la Avda. del Mediterráneo.
Cuando salgo, a un parque (que estaría a 5 minutos si no estuvieran las vías) o al centro (que sí quedaría a una distancia similar, pero sin necesidad de arrastrarse por una calle tan ruín) me veo obligado a tomar la tan tenebrosa, rancia y taciturna Carretera de Ciudad Jardín a los Molinos (según Google Maps) también conocida como Avda. Sierra Alhamilla. Nada aconsejable pasear por allí entrada la noche oscura. Ya no lo hacen ni los busca ruinas (aunque hay agradables leyendas de violaciones y casos de robo por el estilo), que supongo se cansaron de sentirse tan solos ante el repelente muro de las vías y monótono y desértico camino. Siempre que salgo, o me doy el paseito por Sierra Alhamilla -lo legal- (con mis auriculares y mi música mi mundillo es perfecto, ignorando la vista, viendo más allá de los sentidos) o salto las vías. No me queda otra. Y no, no es ser malo, ni chulo, ni imprudente. Alguien que se las haya saltado alguna vez ya, con dos dedos de frente, sabe que es ser hábil, en todo caso, y un ahorro de tiempo que vale oro. Insisto, no son las típicas vías en que cada cinco minutos, aparece como un rayo de luz un nuevo tren, que igual como apareció, como un relámpago marcha, donde la posibilidad de cruzarlas sin que pase un tren o pueda pasar son elevadísimas. No. Y si las salto, es pasada la media noche (el último tren que llega a la estación, es a las 23:00, y allí se queda hasta la aurora del siguiente día). Simplemente hay que dar un saltillo al muro y conocer los horarios y las zonas para hacerlo sin mayor problema. Y no es lo correcto, ni legal, lo sé, pero que estén las vías ahí en medio dando guerra no lo elegí yo. Yo puedo elegir darme un paseo de veinte minutos antes de llegar a un sitio que está al lado a los ojos, y aguantarme como si nada sabiendo que si estuvieran soterradas, tardaría dos minutos. Es como hacer ejercicios de matemáticas financieras o contabilidad con lápiz y papel pudiendo hacerlos mediante un específico y cómodo programa por ordenador. Impotencia.
Desde que vine aquí, se hablaba de soterrar las vías, plan que lleva unos veinte años ya estudiándose, que se echaría abajo una o varias veces por discrepancias entre los partidos políticos hasta que por fin se presupuestó en 2009 y actualmente se están llevando a cabo los últimos trámites antes de empezar la construcción. Aun así, se habla de un soterramiento a la altura de los Molinos (barrio que está a un paseito del mío), y otros rumores, por lo que seguiría sin corregir el problema del que hablo. Vale no dramatizo más, al fin y al cabo, rumores son. Me da un alivio saber que dentro de diez o veinte años estarán por fin soterradas las vías...No lo podéis imaginar. Espero que para entonces ya no viva aquí, pero que al menos no se vean afectadas las generaciones venideras, como me afectó y me afecta a mí.
Cuando llegué aquí, los veranos eran más suaves, más dulces. Sol estándar y viento menudo, los días buenos, con temperaturas a las que uno se podía adaptar fácilmente. En estos siete u ocho años, creo que prácticamente en todos ellos ha habido semanas de viento con arenisca por el que cada día mi escritorio estaba (y está) tan sucio como si no lo hubiera limpiado en un año. Por ello, lo de hoy no es nada especial. Lo que está ocurriendo en los últimos años es que la temperatura se está colmando demasiado alta. Como si Almería quisiera ahora colgar en el perchero el admirado clima mediterráneo semidesértico y comprarse en las rebajas un arrogante y chillón vestido continental.
A pesar de que en el resto de las ciudades andaluzas de interior también estén notando la creciente intensidad de las temperaturas estacionales, no es lo mismo. Viví en Linares trece años, y allí era habitual que los veranos fueran imitaciones de las descripciones bíblicas del infiero, o que en invierno estuviera todo inundado y con un frío polar, si bien es cierto, nunca llegaba a nevar. Claro, en Almería un verano adecuado (para mí), sería de 30º - 35º al medio día, y un buen descenso por la tarde, hasta enamorar con su fresco por la noche, situación que se ha repetido bastante mientras he vivido aquí. Sin embargo, este mes de julio, tanto este año como el anterior, está caldeándose más de lo ideal. Pasar de 35º a 38º - 40º, puede parecer poco, pero se nota. A ver quien se pone a estudiar por la mañana, con un calor de tres pares de narices, o quién hace deporte. Por supuesto, todo se hace, y supongo que lo hará la mayoría. Pero yo, sin coche, veo Almería desde una óptica muy crítica, porque siempre ha tenido poco atractivo para andar y ahora el fiero clima le resta aun más.
Este pueblo en crecimiento (de invernaderos, y edificios sin habitar, sobre todo), provoca asco con sus callejas y empinadas avenidas, cuidando algo más el Casco Antiguo, Paseo, Rambla y tal vez alrededores. Mis alrededores, mi barrio, que no es inhóspito (de hecho el bloque donde vivo es relativamente nuevo) sí que se muestra un tanto aislado del otro lado de la ciudad (la parte más cosmopolita, me arriesgo a decir) aunque la playa sí queda más cerca. Las maravillosas vías del tren parten en dos Almería. La fabulosa Estación Intermodal está en un lugar estratégico, y podríamos decir que hasta céntrico. Sin embargo, hay un pequeño problema de que ésta se instalase con tanto ingenio (tened en cuenta que no soy arquitecto, ni ingeriero de caminos, ni nada por el estilo) pero creo que en la construcción inicial se pudieron soterrar las vías, brillando la Estación tanto como ahora, y sin el defecto que quiero expresar. Las vías se hicieron a cara perro sin soterrar, y para evitar accidentes, las aislaron con dos muros (que te puedes saltar con cuidado, si quieres ahorrarte un paseo poco motivador) los cuales se extienden unos kilómetros, suficientes para resultar insultantes a los que vivimos cerca. Esto se llevó a cabo hace mucho tiempo, cuando Almería era una micra de lo que hoy es, y menos de lo que potencialmente será mañana. Nadie pensó en la posible expansión (o nadie lo quiso estudiar) y hoy, está todo incorporado a mitad de la ciudad, polígono industrial incluido. Aquéllos, con su rebosante generosidad, crearon dos puentes que atraviesan por encima las vías (os aconsejo que probéis a ir andando por ellos a menudo, porque si lo hacéis esporádicamente seguiríais sin comprenderme), uno que te deja al lado de la Estación y el otro que te adelanta un tramo en la Avda. del Mediterráneo.
Cuando salgo, a un parque (que estaría a 5 minutos si no estuvieran las vías) o al centro (que sí quedaría a una distancia similar, pero sin necesidad de arrastrarse por una calle tan ruín) me veo obligado a tomar la tan tenebrosa, rancia y taciturna Carretera de Ciudad Jardín a los Molinos (según Google Maps) también conocida como Avda. Sierra Alhamilla. Nada aconsejable pasear por allí entrada la noche oscura. Ya no lo hacen ni los busca ruinas (aunque hay agradables leyendas de violaciones y casos de robo por el estilo), que supongo se cansaron de sentirse tan solos ante el repelente muro de las vías y monótono y desértico camino. Siempre que salgo, o me doy el paseito por Sierra Alhamilla -lo legal- (con mis auriculares y mi música mi mundillo es perfecto, ignorando la vista, viendo más allá de los sentidos) o salto las vías. No me queda otra. Y no, no es ser malo, ni chulo, ni imprudente. Alguien que se las haya saltado alguna vez ya, con dos dedos de frente, sabe que es ser hábil, en todo caso, y un ahorro de tiempo que vale oro. Insisto, no son las típicas vías en que cada cinco minutos, aparece como un rayo de luz un nuevo tren, que igual como apareció, como un relámpago marcha, donde la posibilidad de cruzarlas sin que pase un tren o pueda pasar son elevadísimas. No. Y si las salto, es pasada la media noche (el último tren que llega a la estación, es a las 23:00, y allí se queda hasta la aurora del siguiente día). Simplemente hay que dar un saltillo al muro y conocer los horarios y las zonas para hacerlo sin mayor problema. Y no es lo correcto, ni legal, lo sé, pero que estén las vías ahí en medio dando guerra no lo elegí yo. Yo puedo elegir darme un paseo de veinte minutos antes de llegar a un sitio que está al lado a los ojos, y aguantarme como si nada sabiendo que si estuvieran soterradas, tardaría dos minutos. Es como hacer ejercicios de matemáticas financieras o contabilidad con lápiz y papel pudiendo hacerlos mediante un específico y cómodo programa por ordenador. Impotencia.
Desde que vine aquí, se hablaba de soterrar las vías, plan que lleva unos veinte años ya estudiándose, que se echaría abajo una o varias veces por discrepancias entre los partidos políticos hasta que por fin se presupuestó en 2009 y actualmente se están llevando a cabo los últimos trámites antes de empezar la construcción. Aun así, se habla de un soterramiento a la altura de los Molinos (barrio que está a un paseito del mío), y otros rumores, por lo que seguiría sin corregir el problema del que hablo. Vale no dramatizo más, al fin y al cabo, rumores son. Me da un alivio saber que dentro de diez o veinte años estarán por fin soterradas las vías...No lo podéis imaginar. Espero que para entonces ya no viva aquí, pero que al menos no se vean afectadas las generaciones venideras, como me afectó y me afecta a mí.
viernes, 25 de junio de 2010
Aventura, rumbo desconocido
El 15 de abril empecé con esto del blog y el rumbo del mismo lo dejé indefinido. Supongo que es lo mejor. Cree dos blogs más para no meter aquí de todo absolutamente y aborbotonear en exceso.
Uno de interesantes recortes sobre todo lo que leo, escucho o veo, y otro, por decirlo de alguna manera, más "retórico".
Este es el blog principal, los otros dos son de uso más esporádico, por lo que, desenfrenado (actitud muy propia) por no tener tiempo suficiente (o no organizarlo tan bien) para dedicarme a cada uno como quisiera, termino metiendo retórica en todos lados y divagando hasta que supongo que me paso.
Quise hacer de este, algo así como de cuestionamiento social y reivindicación, pero ya véis. Al final termino siempre reflexionando sobre mí mismo y mis circunstancias. Resulta claro que uno mismo debe de solucionar sus problemas antes de querer meter la cabeza donde no le llaman, y yo me he pasado. Y con 22 años me parece tan difícil tenerlo todo tan claro; jerarquizar prioridades (personales y socio-obligacionales); saber el verdadero por qué de esta vena reivindicativa que desde los 19-20 años me engulle y ofusca; conocer en profundidad mi ideal político y saber si realmente pertenezco a un bando o al otro (risa irónica)...
¿Quién tiene 18 años y tiene unos ideales políticos totalmente definidos? ¿los mantendrá acaso mucho tiempo? A veces he dado con personas (más bien personajes) de Juventudes Socialistas o de Nuevas Generaciones, incluso con alguno que se decía comunista, que defienden más que la realidad o el pragmatismo de sus ideales (los cuales dudo tengan tan claros si quiera como para afiliarse con transparente conocimiento de causa a un partido) a sus sueños ya no utópicos, sino quiméricos. Ejerciendo su libertad, lo hacen, pero no siempre de la manera más correcta, que personalmente estimo sería hacerlo con la cultura suficiente por tragar para lograr la cúspide del verdadero ciudadano Civilizado y humano.
Sin embargo, ¡qué preocupación más absurda! Si tan solo pudiera escribir con verdadero y puro conocimiento de causa no podría hacer nada. Como lo hago porque me gusta y nada más, supongo que por ello y por lo anterior termino escribiendo cualquier cosa que se me viene a la cabeza conforme se me va ocurriendo. Así todo lo estructuro sin brevedad, desordenado, disfrutando de las palabras en detrimento del mensaje principal.
La trama principal continua sin estar claramente definida. Sobre mi vida, sí, ¿pero sobre algo en especial, valores, principios, prejuicios e ideas en general? Supongo que me sale solo. Pues cuando voy a hablar de democracia, república, monarquía, dictadura, globalización, Iglesia, Islam, injusticia, pobreza o medio ambiente, se me atragantan los conocimientos y temeroso de cagarla al hablar sobre algo que no domino con fluidez suficiente me entra el pánico e intento pasar palabra...Uno de mis objetivos en mi vida conocer cuanto pueda sobre todos esos conceptos. ¿Qué tal sobre anarquismo, comunismo, socialismo, liberalismo o liberalismo socialdemócrata? Estaría bien, las tendencias han evolucionado tanto que ya duele el alma al llamarlas como antiguamente cuando surgieron, puesto que se parecen bastante poco, tanto las circunstancias como los valores de las personas. Por ello, debiera comenzar cuanto antes a nutrirme de buenos libros por los principales impulsores de estos movimientos. Algunos problemas no cambian con el tiempo, pero sí que se ignoran cada vez mucho más.
En definitiva, nada es para hablarlo sin conocerlo mínimamente, o al menos es mi opinión. Se cometen tantos juicios inútiles y tan crueles por culpa del desconocimiento que uno no sabe ya si abrir la boca va a ser peor que ese chirriante silencio indiferente.
Yo siempre apuesto más por el primero, aunque reconozco que es una práctica bastante masoca, pero te vas enriqueciendo sin dejarte tanto contenido en el tintero. Así, se me escapa solo el deseo de hablar sobre esas preocupaciones sin dominarlas suficientemente. Me disculpen si escribo barbaridades, ¿por qué no me corrigen? Les invito, les suplico lo intenten, al menos.
He cometido muchos errores pero, ¿me perdonas si cometo más, si me quedo sin fuerza y sin bromas?
Creo que la guerra contra uno mismo es la primera que hay que vencer. Si todos y cada uno resolvieran todos sus problemas anímico-personales, soy capaz de estimar una mejora socialmente generalizada de las poblaciones sin importar (en exceso) de fronteras ni leyes. Pero siempre hay un pero, y se obliga a tirar de leyes civiles, judiciales o militares, (sí señorías, a los mercados los regula su abuela, ya que ellos, compuestos por empresas o personas jurídicas, personas al fin y al cabo, si la cagan por malos cálculos en las previsiones o especulaciones a destiempo u otro golpe colateral...¿Qué les queda? Se tira del ciudadano y to p'alante) olvidando los problemas particulares de cada cual, y arrastrando esa puta y contagiosa agonía de uno en uno, uno tras uno sin escaparse ni el cura. La tendencia de que el individuo sea cada vez más independiente, también incluye en el pack que sea cada vez más indiferente ante los problemas del prójimo, hasta casi diferenciarlo como si de una especie distinta se tratase al pertenecer a otro estamento, que dicen no existen, pero ahí lo tienes en la frente: CLASE MEDIA.
Para resolverlo entiendo básico la educación en valores, la formación continua que (la formación no acaba cuando terminas los -primeros- estudios), que nos ayuden a ser más conscientes de nuestros derechos, de por qué son esos derechos y no otros, y por qué existen leyes y todas estas cuestiones que olvidamos completamente cuando nos ponemos a ver la televisión en el sofá, a leer la revista de moda o cotilleo, hasta que conseguimos que desaparezcan de nuestras preocupaciones principales. Luego nos lo tomamos todo a modo de ofensa cuando, en realidad, estas "cadenas" fueron ideadas con la intención de ayudar al ciudadano y dotarlo de libertad y orden, o al menos defender esos valores, pero olvidaron cómo hacernos conscientes de ello...y nos dejaron la labor de buscar esa motivación a nosotros mismos, et voilà! premio para el que antes de un partido de fútbol o plantarse a ver la telebasura prefiere un libro, sea joven, que adulto, que viejo.
Puestos en esto, advirtiendo que no soy un devora-libros nato, pero sí reconozco el valor de la lectura, recomiendo comenzar la carrera crítica de los ideales y la vida con libros que a mí personalmente me marcaron un antes y un después como son:





Ser quien eres. Emilio Lledó.
Las preguntas de la vida. Fernando Savater.
Ética sin religión. Esperanza Guisán.
Normas para el parque humano. Sloterdijk.
Libros que a veces pienso debí haber leído mucho antes, puesto que me han ayudado a ordenar un poco las ideas, esas ideas que son primordiales para mí.
No necesitas quemar libros para destruir una cultura. Solo evita que la gente los lea.
Ray Bradbury
La revolución empieza por uno mismo.
Uno de interesantes recortes sobre todo lo que leo, escucho o veo, y otro, por decirlo de alguna manera, más "retórico".
Este es el blog principal, los otros dos son de uso más esporádico, por lo que, desenfrenado (actitud muy propia) por no tener tiempo suficiente (o no organizarlo tan bien) para dedicarme a cada uno como quisiera, termino metiendo retórica en todos lados y divagando hasta que supongo que me paso.
Quise hacer de este, algo así como de cuestionamiento social y reivindicación, pero ya véis. Al final termino siempre reflexionando sobre mí mismo y mis circunstancias. Resulta claro que uno mismo debe de solucionar sus problemas antes de querer meter la cabeza donde no le llaman, y yo me he pasado. Y con 22 años me parece tan difícil tenerlo todo tan claro; jerarquizar prioridades (personales y socio-obligacionales); saber el verdadero por qué de esta vena reivindicativa que desde los 19-20 años me engulle y ofusca; conocer en profundidad mi ideal político y saber si realmente pertenezco a un bando o al otro (risa irónica)...
¿Quién tiene 18 años y tiene unos ideales políticos totalmente definidos? ¿los mantendrá acaso mucho tiempo? A veces he dado con personas (más bien personajes) de Juventudes Socialistas o de Nuevas Generaciones, incluso con alguno que se decía comunista, que defienden más que la realidad o el pragmatismo de sus ideales (los cuales dudo tengan tan claros si quiera como para afiliarse con transparente conocimiento de causa a un partido) a sus sueños ya no utópicos, sino quiméricos. Ejerciendo su libertad, lo hacen, pero no siempre de la manera más correcta, que personalmente estimo sería hacerlo con la cultura suficiente por tragar para lograr la cúspide del verdadero ciudadano Civilizado y humano.
Sin embargo, ¡qué preocupación más absurda! Si tan solo pudiera escribir con verdadero y puro conocimiento de causa no podría hacer nada. Como lo hago porque me gusta y nada más, supongo que por ello y por lo anterior termino escribiendo cualquier cosa que se me viene a la cabeza conforme se me va ocurriendo. Así todo lo estructuro sin brevedad, desordenado, disfrutando de las palabras en detrimento del mensaje principal.
La trama principal continua sin estar claramente definida. Sobre mi vida, sí, ¿pero sobre algo en especial, valores, principios, prejuicios e ideas en general? Supongo que me sale solo. Pues cuando voy a hablar de democracia, república, monarquía, dictadura, globalización, Iglesia, Islam, injusticia, pobreza o medio ambiente, se me atragantan los conocimientos y temeroso de cagarla al hablar sobre algo que no domino con fluidez suficiente me entra el pánico e intento pasar palabra...Uno de mis objetivos en mi vida conocer cuanto pueda sobre todos esos conceptos. ¿Qué tal sobre anarquismo, comunismo, socialismo, liberalismo o liberalismo socialdemócrata? Estaría bien, las tendencias han evolucionado tanto que ya duele el alma al llamarlas como antiguamente cuando surgieron, puesto que se parecen bastante poco, tanto las circunstancias como los valores de las personas. Por ello, debiera comenzar cuanto antes a nutrirme de buenos libros por los principales impulsores de estos movimientos. Algunos problemas no cambian con el tiempo, pero sí que se ignoran cada vez mucho más.
En definitiva, nada es para hablarlo sin conocerlo mínimamente, o al menos es mi opinión. Se cometen tantos juicios inútiles y tan crueles por culpa del desconocimiento que uno no sabe ya si abrir la boca va a ser peor que ese chirriante silencio indiferente.
Yo siempre apuesto más por el primero, aunque reconozco que es una práctica bastante masoca, pero te vas enriqueciendo sin dejarte tanto contenido en el tintero. Así, se me escapa solo el deseo de hablar sobre esas preocupaciones sin dominarlas suficientemente. Me disculpen si escribo barbaridades, ¿por qué no me corrigen? Les invito, les suplico lo intenten, al menos.
He cometido muchos errores pero, ¿me perdonas si cometo más, si me quedo sin fuerza y sin bromas?
Creo que la guerra contra uno mismo es la primera que hay que vencer. Si todos y cada uno resolvieran todos sus problemas anímico-personales, soy capaz de estimar una mejora socialmente generalizada de las poblaciones sin importar (en exceso) de fronteras ni leyes. Pero siempre hay un pero, y se obliga a tirar de leyes civiles, judiciales o militares, (sí señorías, a los mercados los regula su abuela, ya que ellos, compuestos por empresas o personas jurídicas, personas al fin y al cabo, si la cagan por malos cálculos en las previsiones o especulaciones a destiempo u otro golpe colateral...¿Qué les queda? Se tira del ciudadano y to p'alante) olvidando los problemas particulares de cada cual, y arrastrando esa puta y contagiosa agonía de uno en uno, uno tras uno sin escaparse ni el cura. La tendencia de que el individuo sea cada vez más independiente, también incluye en el pack que sea cada vez más indiferente ante los problemas del prójimo, hasta casi diferenciarlo como si de una especie distinta se tratase al pertenecer a otro estamento, que dicen no existen, pero ahí lo tienes en la frente: CLASE MEDIA.
Para resolverlo entiendo básico la educación en valores, la formación continua que (la formación no acaba cuando terminas los -primeros- estudios), que nos ayuden a ser más conscientes de nuestros derechos, de por qué son esos derechos y no otros, y por qué existen leyes y todas estas cuestiones que olvidamos completamente cuando nos ponemos a ver la televisión en el sofá, a leer la revista de moda o cotilleo, hasta que conseguimos que desaparezcan de nuestras preocupaciones principales. Luego nos lo tomamos todo a modo de ofensa cuando, en realidad, estas "cadenas" fueron ideadas con la intención de ayudar al ciudadano y dotarlo de libertad y orden, o al menos defender esos valores, pero olvidaron cómo hacernos conscientes de ello...y nos dejaron la labor de buscar esa motivación a nosotros mismos, et voilà! premio para el que antes de un partido de fútbol o plantarse a ver la telebasura prefiere un libro, sea joven, que adulto, que viejo.
Puestos en esto, advirtiendo que no soy un devora-libros nato, pero sí reconozco el valor de la lectura, recomiendo comenzar la carrera crítica de los ideales y la vida con libros que a mí personalmente me marcaron un antes y un después como son:





Ser quien eres. Emilio Lledó.
Las preguntas de la vida. Fernando Savater.
Ética sin religión. Esperanza Guisán.
Normas para el parque humano. Sloterdijk.
Libros que a veces pienso debí haber leído mucho antes, puesto que me han ayudado a ordenar un poco las ideas, esas ideas que son primordiales para mí.
No necesitas quemar libros para destruir una cultura. Solo evita que la gente los lea.
Ray Bradbury
La revolución empieza por uno mismo.
lunes, 21 de junio de 2010
Desahogos necesarios
Al final nos queda siempre lo mismo. Juicios muy limitados. Demasiado profundos de coco y poco resumibles de texto. Siempre queda esa necesidad de exprimirnos más y mejor. De volver a leer y releerlo de nuevo y modificarlo hasta que no se parezca al original...
La práctica te dará la soltura...
Saber el por qué de todo cuanto te rodee, te hará considerar, sufrir y reflexionar mucho sobre temas que, al principio, te harán sentir esclavo, que pierdes el tiempo. Con paciencia, irás viendo el por qué a pequeños detalles, entonces es cuando tú ganarás. Cuando ganas solo tú y solamente para ti. Sin explotar mano de obra barata.
Aun no estoy seguro si es la búsqueda de una verdad (algo más consistente y sólida de la que venimos convencionalmente aceptando) la que nos libera. En cualquier caso, es algo que entiendo completamente necesario en cualquiera, ser consciente de cuanto se pueda. Después, invitar a pensar a otros (fácilmente se puede intuir) que en el fondo les aterre hacerlo. Aunque sea hacerles conscientes que están viviendo una mentira y que ellos mismos no quieren que la molestes por si les da una depresión o los debilitas en su camino hacia el éxito. Supongo que será cuestión de conceptos y, muy importante, de con qué ojos se mire todo.
Algunas personas creen que si alguien es feliz con su verdad, que para ti es menos verdad (o mentira), se merece como mínimo que nadie le convenza de lo contrario, que eso la hará más infeliz y, por tanto, será una jodienda innecesaria, pero...¿Quién cree que la felicidad está basada en mentiras? Acepto que si es totalmente inconsciente de que se ha rebozado de prejuicios y mentiras para llegar a donde ha llegado, con la felicidad que ha conseguido, siga así, sin que nadie le saque de su mundillo ¿Y si es totalmente consciente de que es un hipócrita (esa sé que duele, me duele hasta a mí), de que se miente constantemente creyendo que pensando forzarse en aceptar algo terminará asumiéndolo consiguiendo así una extensión de felicidad artificial? No entiendo por qué continuas engañándote y engañando a todos los que te rodean, esa es una infelicidad cruel que nadie merece saborear más que en contadas etapas que por las circunstancias X a uno no le queda más que ceder.
Si yo fuera tu amigo, no dudes que intentaría romperte la pompa y te daría mi opinión lo más argumentada posible, llámalo intromisión o persuasión si quieres, impertinente tal vez, pero si creo que algo no está bien y que creo poder discrepar, usaré mi libertad de expresión hasta límites insospechados. Y claro que sí, de vuelta aceptaré una crítica igualmente mordaz o incluso superior, reconociendo mi atrevimiento, y por medio de esta retroalimentación seguro saldremos todos enriquecidos.
Así, siempre se gana.
La práctica te dará la soltura...
Saber el por qué de todo cuanto te rodee, te hará considerar, sufrir y reflexionar mucho sobre temas que, al principio, te harán sentir esclavo, que pierdes el tiempo. Con paciencia, irás viendo el por qué a pequeños detalles, entonces es cuando tú ganarás. Cuando ganas solo tú y solamente para ti. Sin explotar mano de obra barata.
Aun no estoy seguro si es la búsqueda de una verdad (algo más consistente y sólida de la que venimos convencionalmente aceptando) la que nos libera. En cualquier caso, es algo que entiendo completamente necesario en cualquiera, ser consciente de cuanto se pueda. Después, invitar a pensar a otros (fácilmente se puede intuir) que en el fondo les aterre hacerlo. Aunque sea hacerles conscientes que están viviendo una mentira y que ellos mismos no quieren que la molestes por si les da una depresión o los debilitas en su camino hacia el éxito. Supongo que será cuestión de conceptos y, muy importante, de con qué ojos se mire todo.
Algunas personas creen que si alguien es feliz con su verdad, que para ti es menos verdad (o mentira), se merece como mínimo que nadie le convenza de lo contrario, que eso la hará más infeliz y, por tanto, será una jodienda innecesaria, pero...¿Quién cree que la felicidad está basada en mentiras? Acepto que si es totalmente inconsciente de que se ha rebozado de prejuicios y mentiras para llegar a donde ha llegado, con la felicidad que ha conseguido, siga así, sin que nadie le saque de su mundillo ¿Y si es totalmente consciente de que es un hipócrita (esa sé que duele, me duele hasta a mí), de que se miente constantemente creyendo que pensando forzarse en aceptar algo terminará asumiéndolo consiguiendo así una extensión de felicidad artificial? No entiendo por qué continuas engañándote y engañando a todos los que te rodean, esa es una infelicidad cruel que nadie merece saborear más que en contadas etapas que por las circunstancias X a uno no le queda más que ceder.
Si yo fuera tu amigo, no dudes que intentaría romperte la pompa y te daría mi opinión lo más argumentada posible, llámalo intromisión o persuasión si quieres, impertinente tal vez, pero si creo que algo no está bien y que creo poder discrepar, usaré mi libertad de expresión hasta límites insospechados. Y claro que sí, de vuelta aceptaré una crítica igualmente mordaz o incluso superior, reconociendo mi atrevimiento, y por medio de esta retroalimentación seguro saldremos todos enriquecidos.
Así, siempre se gana.
sábado, 19 de junio de 2010
Náusea
Esta es la utopía, ¿no? Actuar como querrías, como piensas. Creerte a ti mismo, confiar en ti. Descubrir que eres lo que te propongas y, que no padeces si eliges no padecer y no dejas de hacer por evitarlo hasta que en plena ira embistes contra la debilidad hasta desintegrarla.
Ahora ya has hablado. Tu consciencia cronometra a conciencia y cada segundo, cada letra incumplida, son insoportables astillas en el hipotálamo. Y tu ansiedad nace ya, sola, nauseabunda.
Sigues mintiendo. No te puedo creer. Ni siquiera me puedo alejar de ti, pero me las pagarás.
Go!? ¿A dónde te crees que vas? Si ni si quiera recuerdas de dónde vienes, por qué hoy estás como estás. Te has tirado 5 años de reflexiones triviales y ni ha mejorado la productividad, ni ha estado a la altura la producción. Es tu reto, dices. ¿Nuestro reto? Mis retos no son impuestos ni calificados por nadie que no sea Yo, no sé los tuyos que harán.
¿Que se trata de los retos de mucha más gente, entre quiénes se compite y se destaca, se alcanza la más eficaz eficiencia y que así consigues dormir bajo techo en este sistema de pesados capitales y tipos de intereses distintos? Y tan distintos.
También son los retos de personas que no destacan y no quieren hacerlo. Que no creen en este sistema y que sólo quieren dejar de ser incomprendidos a ojos de los demás (no de ti, ni de mí), de aquellos que siendo tan inteligentes, ya decidieron conscientemente ser brillantes jarrones llenos de felicidad, esto es, de ignorancia infinita y de inconsciencia, agachando la cabeza, aceptando lo que les viene dado sin rechistar (incluso rechistando), porque al fin y al cabo está bien, es cómodo, obtienen un alto reconocimiento y se les premia por sus logros, se les da entretenimiento y espectáculo para olvidar, o conformarse...Hasta que alguien como tú, escéptico bien fundado, les empuja con un poco de viento y luz, una mirada pura inmersa en auténtica duda y, si no han sentado bien sus bases aún, acabarán volcando una substancia, como lodo de calumnias, de falsa seguridad, o bien se cascan ante la grima que, frente a tu espejo, el de éstos sufren irresistiblemente.
Personas que sueñan con los auténticos valores de igualdad, justicia, empatía, laicidad, educación y constante formación, sin ánimo de descalificar voluntaria o involuntariamente a quienes por X razones y circunstancias que los marcan de por vida no consiguen tanta eficiencia. Debe de sonar demasiado carca y agrio. Seré yo, -pecador entre pecadores- supongo, que no me da la gana poner los pies en estas arenas movedizas y por eso me amparo en ideales quiméricos (que si todo el mundo comprendiera, sin sesgos, posiblemente no sonarían tan sin sentido).
Pero este sistema es bienestar. Esto es buena vida. Esto son oportunidades y vida digna (¿?), no podemos echar abajo todo ahora...No podríamos estar aquí plasmados en este ordenador haciendo lo que tanto nos gusta, y tan poco quieren que nos guste...
Si de verdad queremos aquel su modelo de vida, podemos marchar a la aventura, a competir, a pisar cabezas por llegar antes, por ser el mejor, sin decirle a nadie (será nuestro secreto) que si somos los mejores, es porque ya hay alguien peor, y peor, peor aun y bochornosamente peor...es posible que ésos...bueno, -no es fácil- que nadie les vengan a buscar...Ya sabes...Una cuerda, un árbol...Y que nos es medianamente indiferente lo que les pase a esos (inferiores e insignificantes) pobres humanos ¿Medianamente? Claro imbécil, decimos que nos importan, pero -shhh- (acércate) no podemos ensuciarnos las manos con aquellos pobres desgraciados. Nuestro tiempo es muy valioso, tanto como nosotros, tanto más de todo aquello que excede de los límites de nuestro cuerpo. Ya aparecerá alguien que nos salve. No obstante, siempre hay excepciones, porque en este modelo hay muchos fallos...
Basta. Menos mal que hemos parado ahí. Mi reputación como futura (nano) pieza del puzle empresarial puede caer más todavía y no es plan. Más contradiciones en mi vida y moriré de felicidad. Por cierto, ya vale de divagar, mis disculpas, sigamos con el tema central. De paso, mostraré gratitud a las excelencias a seguir como es el caso de la potencia de la libertad, creciente punto de referencia para más y más poblaciones. Así: muchas gracias, Tio Sam, solo tú consigues que mi sueño (y cada día el de más gente) se haga realidad.
Mi obsesión por la maldad de la rivalidad, de cualquier tipo, no sé de donde nace, pero parece que de lejos, desde pequeño, he visto el más destacado de la clase, como se mima y el que es mediocre como se ignora. Esto engorda la tendencia elitista, que se hace con el poder (esto ya sería para desarrollarlo en otra entrada), a nivel político, comunicativo, y sobre todo, comercial y financiero. Así, buscarán la óptima descendencia potencial (con enchufismo si hace falta) y nunca nos desharemos de esta puta estructura estamental.
Esta es mi tortura de cada día, comprender por qué uno sí y otro no, con tanta diferencia. Por qué a uno se le lleva a una pasarela y a otro se le coacciona para visitar quirófano para quitarle las "imperfecciones" físicas que tanto le hacen acomplejarse. Y si existe alguien realmente bello, merecedor de esas p.... pasarelas, de siete cabezas el cuerpo, medidas perfectas, despreocupados de todo a excepción de su culto físico es porque existe alguien que carece de ellas, que posee solo alguna, o directamente ninguna, aprovechando injustamente ese margen diferencial para -cómo no- sacar provecho lucrativo. Y muchas veces es el mismo cánon de belleza actual quien se encarga de hacer sentir bajo y desgraciado a los que no cumplen ese prototipo.
Estos últimos no creo que terminen colgados del mismo árbol de los perdedores de la batalla competitiva, pues sin belleza pero con inteligencia, al menos pueden ser grandes intelectuales, y deleitarse de otros placeres. Y al mismo tiempo, pueden hacer sentir mal a guapos pero de poca talla mental, que igualmente pueden cortar su grifo toscamente por frustración y presión no superadas provocadas por sus superiores. Así, infinitas posibilidades...Putas tendencias y modas...
Claro, resulta evidente, yo mismo soy el primer esclavo de ellas (hasta que dé con la manera de reventarlas definitivamente).
Poner etiquetas es muy fácil. Lo difícil es pensar por qué lo hacemos, y qué consecuencias produce inmediatamente sobre quienes las ponemos, en quienes tal vez tengan ya etiquetada hasta el alma.
Ahora ya has hablado. Tu consciencia cronometra a conciencia y cada segundo, cada letra incumplida, son insoportables astillas en el hipotálamo. Y tu ansiedad nace ya, sola, nauseabunda.
Sigues mintiendo. No te puedo creer. Ni siquiera me puedo alejar de ti, pero me las pagarás.
Go!? ¿A dónde te crees que vas? Si ni si quiera recuerdas de dónde vienes, por qué hoy estás como estás. Te has tirado 5 años de reflexiones triviales y ni ha mejorado la productividad, ni ha estado a la altura la producción. Es tu reto, dices. ¿Nuestro reto? Mis retos no son impuestos ni calificados por nadie que no sea Yo, no sé los tuyos que harán.
¿Que se trata de los retos de mucha más gente, entre quiénes se compite y se destaca, se alcanza la más eficaz eficiencia y que así consigues dormir bajo techo en este sistema de pesados capitales y tipos de intereses distintos? Y tan distintos.
También son los retos de personas que no destacan y no quieren hacerlo. Que no creen en este sistema y que sólo quieren dejar de ser incomprendidos a ojos de los demás (no de ti, ni de mí), de aquellos que siendo tan inteligentes, ya decidieron conscientemente ser brillantes jarrones llenos de felicidad, esto es, de ignorancia infinita y de inconsciencia, agachando la cabeza, aceptando lo que les viene dado sin rechistar (incluso rechistando), porque al fin y al cabo está bien, es cómodo, obtienen un alto reconocimiento y se les premia por sus logros, se les da entretenimiento y espectáculo para olvidar, o conformarse...Hasta que alguien como tú, escéptico bien fundado, les empuja con un poco de viento y luz, una mirada pura inmersa en auténtica duda y, si no han sentado bien sus bases aún, acabarán volcando una substancia, como lodo de calumnias, de falsa seguridad, o bien se cascan ante la grima que, frente a tu espejo, el de éstos sufren irresistiblemente.
Personas que sueñan con los auténticos valores de igualdad, justicia, empatía, laicidad, educación y constante formación, sin ánimo de descalificar voluntaria o involuntariamente a quienes por X razones y circunstancias que los marcan de por vida no consiguen tanta eficiencia. Debe de sonar demasiado carca y agrio. Seré yo, -pecador entre pecadores- supongo, que no me da la gana poner los pies en estas arenas movedizas y por eso me amparo en ideales quiméricos (que si todo el mundo comprendiera, sin sesgos, posiblemente no sonarían tan sin sentido).
Pero este sistema es bienestar. Esto es buena vida. Esto son oportunidades y vida digna (¿?), no podemos echar abajo todo ahora...No podríamos estar aquí plasmados en este ordenador haciendo lo que tanto nos gusta, y tan poco quieren que nos guste...
Si de verdad queremos aquel su modelo de vida, podemos marchar a la aventura, a competir, a pisar cabezas por llegar antes, por ser el mejor, sin decirle a nadie (será nuestro secreto) que si somos los mejores, es porque ya hay alguien peor, y peor, peor aun y bochornosamente peor...es posible que ésos...bueno, -no es fácil- que nadie les vengan a buscar...Ya sabes...Una cuerda, un árbol...Y que nos es medianamente indiferente lo que les pase a esos (inferiores e insignificantes) pobres humanos ¿Medianamente? Claro imbécil, decimos que nos importan, pero -shhh- (acércate) no podemos ensuciarnos las manos con aquellos pobres desgraciados. Nuestro tiempo es muy valioso, tanto como nosotros, tanto más de todo aquello que excede de los límites de nuestro cuerpo. Ya aparecerá alguien que nos salve. No obstante, siempre hay excepciones, porque en este modelo hay muchos fallos...
Basta. Menos mal que hemos parado ahí. Mi reputación como futura (nano) pieza del puzle empresarial puede caer más todavía y no es plan. Más contradiciones en mi vida y moriré de felicidad. Por cierto, ya vale de divagar, mis disculpas, sigamos con el tema central. De paso, mostraré gratitud a las excelencias a seguir como es el caso de la potencia de la libertad, creciente punto de referencia para más y más poblaciones. Así: muchas gracias, Tio Sam, solo tú consigues que mi sueño (y cada día el de más gente) se haga realidad.
Mi obsesión por la maldad de la rivalidad, de cualquier tipo, no sé de donde nace, pero parece que de lejos, desde pequeño, he visto el más destacado de la clase, como se mima y el que es mediocre como se ignora. Esto engorda la tendencia elitista, que se hace con el poder (esto ya sería para desarrollarlo en otra entrada), a nivel político, comunicativo, y sobre todo, comercial y financiero. Así, buscarán la óptima descendencia potencial (con enchufismo si hace falta) y nunca nos desharemos de esta puta estructura estamental.
Esta es mi tortura de cada día, comprender por qué uno sí y otro no, con tanta diferencia. Por qué a uno se le lleva a una pasarela y a otro se le coacciona para visitar quirófano para quitarle las "imperfecciones" físicas que tanto le hacen acomplejarse. Y si existe alguien realmente bello, merecedor de esas p.... pasarelas, de siete cabezas el cuerpo, medidas perfectas, despreocupados de todo a excepción de su culto físico es porque existe alguien que carece de ellas, que posee solo alguna, o directamente ninguna, aprovechando injustamente ese margen diferencial para -cómo no- sacar provecho lucrativo. Y muchas veces es el mismo cánon de belleza actual quien se encarga de hacer sentir bajo y desgraciado a los que no cumplen ese prototipo.
Estos últimos no creo que terminen colgados del mismo árbol de los perdedores de la batalla competitiva, pues sin belleza pero con inteligencia, al menos pueden ser grandes intelectuales, y deleitarse de otros placeres. Y al mismo tiempo, pueden hacer sentir mal a guapos pero de poca talla mental, que igualmente pueden cortar su grifo toscamente por frustración y presión no superadas provocadas por sus superiores. Así, infinitas posibilidades...Putas tendencias y modas...
Claro, resulta evidente, yo mismo soy el primer esclavo de ellas (hasta que dé con la manera de reventarlas definitivamente).
Poner etiquetas es muy fácil. Lo difícil es pensar por qué lo hacemos, y qué consecuencias produce inmediatamente sobre quienes las ponemos, en quienes tal vez tengan ya etiquetada hasta el alma.
lunes, 7 de junio de 2010
We can work it out
Estoy feliz. Mañana tengo Dirección de Empresas a las 09:00. Siento energía positiva a mi alrededor. Pasado mañana tendré Ampliación de la Contabilidad a las 09:00. Todavía sigo sintiéndolo. Hay más motivos para que se ponga en entredicho esta fugaz sensación pero creo que hoy estoy en paz conmigo mismo y -aunque os importe bien poco- os puedo asegurar que me cuesta tanto alcanzar este estado que pienso cuidarlo (ya, supongo que a la moyoría le pasa, ¿eh? pero, para los que siempre están en paz, este es un mensaje para ell@s) y, al menos hoy, voy a respirar tranquilo y procurar que el hecho en que alguien me tenga a su lado, le implique estas vibraciones positivas.
¿Será por no dormir suficiente? ¿Por el ruido del taladrador mañanero que no me ha ayudado a estudiar? -Me están taladrando todos los sentidos- ¿Por haber visto Before Sunrise en lugar de comerme los apuntes? Todo es motivo y deja de serlo al mismo tiempo. A mi casa han ido llegando los respectivos huéspedes y sus humos podían haberme dejado inconsciente. ¿Inteligencia emocional? O que estoy obsesionado yo con esa variante en concreto. La verdad que tenía el remedio para todos, y he conseguido aliviar un poco cada cual. Me siento bien.
Antes hice referencia a aquellas personas siempre tan excelentes. Comenzar reconociendo que las admiro sumamente. Porque -al contrario de los siempre cabizbajos- ellos tienen sus problemas que interiorizan en no sé dónde, pero vamos, que no dejan ni que asomen a ver el tiempo que hace afuera. Y eso es la base para después saber estar en todas sus responsabilidades de la manera más dulce y pura, sin contagiar de sus dolores a los demás. Ellos son los héroes incomprendidos de los que hay que rodearse y a los que hay que darles las gracias por todo. Yo he conocido a pocos héroes -no importan sus nombres- y es una pena -mi pena- no haber caído en suplicarles me dijeran como podía reunir las esencias principales de ese su admirable perfume. Claro que sí, los hay arrogantes, insoportables, pero incluso a estos hay que saber darle ese aquel toque de empatía. Volviendo al hilo, estas heroínas y héroes, los humildes, los que son casi invisibles, suelen guardar muy íntimamente la fórmula de su autocontrol. Su modestia a veces molesta -al menos a mí- porque les agradeces con tu ensangrentado corazón su buena obra sobre tu persona y ellos siguen tan impunes, quizá presienta que en su interior les sea indiferente su ayuda en la gente. Pero quiero pensar que sí, que se han enriquecido de verte levantar tu ánimo, y que saben donde colocar su azaña en su secreto y particular hall of fame.
Si eres de los siempre bohemios, de los incomprendidos, de los arrogantes o de los modestos -en fin, para los que reúnan el equilibrio perfecto- que saquen siempre consigo mismos una muestra de su fragancia, y la vayan dejando allí donde vayan. Profetas os proclama un tipo cualquiera que sueña con el bienestar absoluto -yo- precursores de la panacea de todos los males del presente. Simplemente, hay que tener Consciencia de ser Capaz.
¿Capaz o incapaz?
¿Será por no dormir suficiente? ¿Por el ruido del taladrador mañanero que no me ha ayudado a estudiar? -Me están taladrando todos los sentidos- ¿Por haber visto Before Sunrise en lugar de comerme los apuntes? Todo es motivo y deja de serlo al mismo tiempo. A mi casa han ido llegando los respectivos huéspedes y sus humos podían haberme dejado inconsciente. ¿Inteligencia emocional? O que estoy obsesionado yo con esa variante en concreto. La verdad que tenía el remedio para todos, y he conseguido aliviar un poco cada cual. Me siento bien.
Antes hice referencia a aquellas personas siempre tan excelentes. Comenzar reconociendo que las admiro sumamente. Porque -al contrario de los siempre cabizbajos- ellos tienen sus problemas que interiorizan en no sé dónde, pero vamos, que no dejan ni que asomen a ver el tiempo que hace afuera. Y eso es la base para después saber estar en todas sus responsabilidades de la manera más dulce y pura, sin contagiar de sus dolores a los demás. Ellos son los héroes incomprendidos de los que hay que rodearse y a los que hay que darles las gracias por todo. Yo he conocido a pocos héroes -no importan sus nombres- y es una pena -mi pena- no haber caído en suplicarles me dijeran como podía reunir las esencias principales de ese su admirable perfume. Claro que sí, los hay arrogantes, insoportables, pero incluso a estos hay que saber darle ese aquel toque de empatía. Volviendo al hilo, estas heroínas y héroes, los humildes, los que son casi invisibles, suelen guardar muy íntimamente la fórmula de su autocontrol. Su modestia a veces molesta -al menos a mí- porque les agradeces con tu ensangrentado corazón su buena obra sobre tu persona y ellos siguen tan impunes, quizá presienta que en su interior les sea indiferente su ayuda en la gente. Pero quiero pensar que sí, que se han enriquecido de verte levantar tu ánimo, y que saben donde colocar su azaña en su secreto y particular hall of fame.
Si eres de los siempre bohemios, de los incomprendidos, de los arrogantes o de los modestos -en fin, para los que reúnan el equilibrio perfecto- que saquen siempre consigo mismos una muestra de su fragancia, y la vayan dejando allí donde vayan. Profetas os proclama un tipo cualquiera que sueña con el bienestar absoluto -yo- precursores de la panacea de todos los males del presente. Simplemente, hay que tener Consciencia de ser Capaz.
¿Capaz o incapaz?
sábado, 5 de junio de 2010
Go!
El deber de salir de esa nube te es casi una obligación. Toca romperse el cráneo contra la vida. Y mañana...Mañana no serás preso de tus palabras sino de tus hechos. De la inteligencia con que afrontaste o te retiraste de aquellos retos útiles a veces, banales las demás. Venga, inventa algo de optimismo. Haz pesadas sentadillas con tu voluntad. Serás implacable. Cuanto antes comiences antes acabarás. Y sin embargo, ¿recurres a esto? Concéntrate. Sabes que caer está permitido pero levantarse es una obligación. Podrías pasar horas escribiendo sobre como autoayudarte en casos de agobio similar. El año que viene probablemente tengas que matricularte de 100 créditos que, sin ánimo de compararte con lo que hagan los demás, te va a costar un poco nada más sacarlos del tirón. Anda, date una oportunidad, y si la pierdes, date otra más. Resuelve tus batallas internas lo antes posible y simplemente empieza a trabajar con constancia, a tu ritmo.
Vamos, la tierra está lista para la siembra.
Vamos, la tierra está lista para la siembra.
viernes, 4 de junio de 2010
Out
Piensa bien lo que escribes. Qué escribes, cómo y por/para qué/quién. Cuida tu letra. La rima. La métrica. Los versos o renglones. Las estrofas o los párrafos. Cómo y dónde lo escribes o tecleas. Si el café sabe más amargo de lo normal, pero aún lo salva un ápice de dulzor, es buena señal. Una lástima si nunca llevas tu pluma encima. Ni tu libreta auxiliar. Los puntos, las comas. Te mirarían ¿Eh? En última instancia, hasta te etiquetarán de loco. Los guiones y los puntos y aparte. Te harán sentir mejor. Pero si coges bien la copa, la sangre del que algunos iluminados llaman Dios sabrá mejor. El tipo de letra Georgia siempre que puedas. En la acera de baldosas bicolor pisa una sí, otra no, dos no si son pequeñas. Bajo la mesa, tus nerviosas manos acarician los padrastros. Cuántos suicidios temporales aguantarás más ¿Los necesitarás mucho más? Volar de esta patria y nacer de nuevo. Nunca, nunca será demasiado tarde. Jamás. Y aquellos pensamientos infinitamente curiosos filtrándose...no es su momento aún. Etapas receptivas. "Las cosas o las haces bien o no las hagas", ¿Lograrás deshacerte de ella algún día? Después de Interrogación no se añade punto puesto que el mismo signo lo incorpora y, así, en su inicio siempre con mayúscula. Las palabras posteriores a la cuestión también. Los sombreros, si son de copa, también. Abre la ventana que te soplen mil almas en tu recuerdo mientras te duermes sobre su almohada y, soñando con aquel Titán en cólera, caes en la cuenta que es tu traicionera vista la que impide percibas más allá de lo visible. Cuando hagas algo en grupo advierte que cada miembro debe cooperar e interactuar de una forma elegida democráticamente. Si deciden tirarse por el barranco, no lo dudes. El individuo se adapta al grupo y nunca al revés. El Sr. Krutch no es tan patético como Russell decía. Tal vez sí. El humo de la chica de al lado no es del tabaco sino del miedo a morir sin antes elegir cómo. Su pose es, cuanto menos, interesante, y no como su aliento. Dile al Presi, al Cura, a tu maestra y a tu padre (el férreo dictador), hasta díselo a tus amigos, que te abracen y dejen de balbucear y enorgullecerse de que conocen y son más queridos por tantos amigos y amigas, por sus logros y sus buenas gestiones (nunca interesadas). Tienes razón, a ti sí te abrazan, a tantos. A cuántos no. Olvídalo todo y dale un abrazo. No expliques nada. Mañana esto no habrá pasado. Por eso, huid a ver cuerpos celestes y después la aurora y vuelve a abrazarle. El cariño no tiene recuerdo ¿O sí?
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